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Se le nombro la escuela en homenaje a un compañero indígena que dio su vida para recuperar las tierras contra la opresión de los hacendados entre los años 1970 y 1980. El sacerdote católico Delfín Tenesaca que trabajó con el joven indígena Lázaro Condo hizo un recuento de su compromiso con el proceso organizativo de ECUARUNARI.
Relató, como se construyo el gran movimiento indígena nacional RUNACUNAPAC RICCCHARIMUI, y la consolidación de la reforma agraria planteado por monseñor Proaño. Como los indígenas empezamos a trabajar las tierras recuperadas. Se desarrolla la conciencia indígena y la movilización campesina en un proceso productivo, de afirmación de nuestros valores y fortaleza organizativa.
En aquellos años de 1974, la policía atacó a los comuneros por órdenes de los hacendados. Dispararon y asesinaron al compañero Lázaro Condo e hirieron a otros compañeros. El compañero Delfín recuerda que, a Lázaro lo apresaron herido lo llevaron en un carro de la policía y en el camino lo remataron con un golpe con una barrilla de hierro. Su cuerpo lo llevaron a Riobamba al cuartel de policía y luego lo enterraron en silencio, sin partida de defunción, sin protocolo de autopsia, sin permitir la presencia del clero y la presencia de los familiares. Pero sus compañeros de aquellas jornadas de lucha consiguieron comprobar el cadáver y el lugar de su sepultura cuenta con una voz entrecortada Delfín Tenezaca. Su caso es uno de los tantos asesinatos que cometieron los terratenientes para mantener sus privilegios y su opresión.
El ex párroco de Sicalpa mencionó que Lázaro, se formó en la vida diaria, en la práctica, en la lucha, en la experiencia con su familia y su comunidad. Esa fortaleza es la que contribuyo a la constitución y consolidación del movimiento indígena mediante la apropiación de conocimiento en la educación y el nuevo rol en la política nacional por parte de los indígenas. Un camino hecho por Lázaro y su familia y de muchos compañeros más.
Lo que se reclamaba entonces - y que hoy puede parecer tan normal para los jóvenes - es el derecho a nuestras tierras, que nos habían sido arrebatadas a lo largo de siglos mediante, las invasiones, el robo y el engaño de un estado controlado por los terratenientes. Lázaro Condo entonces como cientos y miles de compañeros esos años, lucho por un mejor futuro para su familia, para su pueblo. Se lucho por la tierra, por la educación en nuestra lengua, por la salud, y con esas luchas obtuvimos los derechos que hoy tenemos. Lo hicieron sin recibir dinero de ONGs o de la cooperación internacional, sin ser candidatos o políticos. Lazaron Condo es un ejemplo. Su memoria nos interpela frente a las tareas que hoy tenemos. Nos exige consecuencia y compromiso para construir un país para todos los ecuatorianos.
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